VESTIMENTA

 

El apartado de la vestimenta no hay que tomárselo a la ligera, en especial las mujeres, que han de atenerse a las reglas que fijan el atuendo islámico. Sin embargo, tampoco es el panorama ni mucho menos que se suele pintar en la prensa y medios de comunicación occidentales, que dan a entender que el chador (prenda de tela negra, sin costuras, que llega hasta los pies) es obligatorio, cuando ello no es así.

El atuendo islámico correcto es una especie de guardapolvo o gabardina fina, de manga larga y que cubra hasta más abajo de las rodillas como mínimo, lo preferible sería hasta el tobillo, pero no es lo obligatorio. Debajo, pantalones o falda larga hasta los pies. Pañuelo (rusarí) tapando todo el pelo y anudado bajo la barbilla. Es mejor que la ropa sea oscura, gris o de colores poco llamativos. El maquillaje será lo más discreto posible. El uniforme, incluido el pañuelo, hay que vestirlo siempre, en trenes, autobuses, en los hoteles, restaurantes, casas de té e incluso cuando se viaja en automóvil privado o en los minibuses o autocares turísticos. Los únicos lugares donde una mujer puede prescindir del atuendo islámico son en la intimidad de la habitación del hotel o en una casa particular. No pasa nada si en un momento dado, por falta de costumbre, el pañuelo se cae al suelo, basta con volverlo a coger y ponérselo.

Los hombres pueden vestir de la misma manera que lo harían en España, con unas pocas salvedades. Nunca irán en pantalón corto, excepto cuando se practique algún deporte oficial. Se puede ir en manga corta, aunque es mejor no hacerlo en lugares religiosos. Los colores, a ser posible serán discretos y la corbata no se suele usar, y aunque no está ni mucho menos prohibida. El llevar la barba larga o de unos días está muy bien visto, lo mismo que un buen bigote, pero cada vez está más implantada la moda de ir muy bien afeitado. Para entrar en muchos lugares religiosos, sobre todo en los santuarios, el chador  puede ser requerido para las mujeres, puede comprarse por unos 20 euros, pero de todas formas se prestan en la entrada de forma gratuita. En las mezquitas basta con el rusarí Ambos sexos deberán descalzarse y dejar los zapatos a la entrada. En principio, el turista extranjero puede acceder a los lugares sagrados, aunque ello también depende del portero de turno que esté en la entrada, así que no hay una regla muy definida en este sentido.

Hay que apuntar que esta costumbre de quitarse los zapatos en la entrada es válida también en casas de los particulares que tienen alfombra —la inmensa mayoría—. Los hoteles también están alfombrados, pero ahí no es menester descalzarse.

Si el viaje a Irán coincide con las celebraciones de Moharram (variable respecto a nuestro calendario), los viajeros deberán extremar su pulcritud en la vestimenta y su comportamiento durante las visitas a las mezquitas. Para los hombres lo preferible sería camisa gris o negra de manga larga y para las mujeres el preceptivo atuendo islámico y de colores también oscuros. Hemos de tener en cuenta que se trata de días de luto, que se rememoran a los mártires y en especial al Imán Hossein (equivalente aproximado a la Semana Santa en España)

Aviso de Copyright © 2007, IRNA (Agencia de Noticias de la República Islámica de Irán). Prohibida la reproducción total o parcial del texto sin la mención de su fuente.