ISFAHÁNLa provincia de Isfahán está situada en la meseta central iraní, y con sus más de 104.000 kms2 y 4.000.000 de habitantes es una de las más grandes y populosas del país.
Como se verá a continuación, para el turista la visita a esta provincia, sobre todo a su capital, es de cumplimiento obligado pues en ella se encuentran los monumentos más maravillosos de la época selyúcida (siglos XI-XIII) y safaví (siglos XV-XVIII). De hecho, esta provincia, junto a la de Fars, es la que más ingresos por turismo percibe, tanto del ámbito nacional como del extranjero. La diferencia entre Isfahán y Fars es que en la primera podemos sobre todo admirar el arte arquitectónico de la era islámica, especialmente la safaví, mientras que en Fars abunda más que en ninguna otra zona del país los monumentos de la era aqueménida y sasánida, así, si visitamos estas dos provincias, podemos hacernos una idea de lo que ha sido y es Persia desde los tiempos más antiguos hasta la actualidad: he ahí la importancia de no dejar de visitarlas.
Las ciudades más importantes son Isfahán (capital), Kashán, Naín, Ardestán, Golpayegán, Nayaf Abad y Natanz. ISFAHÁN
La visita a esa ciudad es uno de los hitos del viaje por Irán, tanto es así que muchos turistas regresan a sus respectivos países con la sensación de que la ciudad es su preferida del periplo. Situada en una llanura a orillas del río Zayandeh y con una población de 1.300.000 habitantes, Isfahán se nos muestra como uno de los destinos más atrayentes de Irán. El eslogan turístico de “Isfahán la mitad del mundo” apenas logra plasmar la grandeza, diversidad y magnificencia de los monumentos. La arquitectura es de valor artístico incomparable y la ha hecho merecedora de ser incluida en el patrimonio mundial de la UNESCO. El legado histórico es la base en que se sustenta la urbe, además goza de un clima benigno y ofrece la más variada oferta artesana del país, es la edad de oro para Isfahán.
En la ciudad de Isfahán podemos visitar un interesante parque de aves (Bagh-e-parandegán)
Durante el periodo aqueménida Isfahán fue una de las ciudades preferidas por los reyes, y ya en el siglo V a. de C. la convirtieron en una de sus residencias estivales. El monarca safávida Shah Abbas I (1587-1629) dejó su indeleble huella en Isfahán. A él se deben la mayoría de los palacios, puentes, mezquitas, paseos y jardines que podemos admirar. Según las crónicas dejadas por los viajeros de la época, era la ciudad más moderna y próspera del mundo, la población llegó a ser cercana al millón de habitantes. A lo largo de los siglos los más importantes pensadores, arquitectos y artistas persas dejaron su impronta en la ciudad.
Mezquita del Viernes
De las mejores obras de la arquitectura religiosa iraní. El edificio muestra un esquema muy clásico. El patio es el mayor de Irán, con unas dimensiones de 76 por 65 metros. Dos cúpulas, una de 14 metros de diámetro y la otra de 10 metros, son uno de sus elementos característicos, ambas son del siglo XV.
Mezquita del Sheij Lotfollah
Esta suntuosa mezquita, situada en el ángulo oriental de la plaza de Naqsh-e-Ŷahân de Isfahán, frente a ‘Âli Qâpu, es otra de las obras maestras de la arquitectura del periodo safaví. Fue mandada construir en 1602 por Shâh ‘Abbâs el Grande y su construcción llevó 18 años. Tanto el exterior como el interior de la cúpula que corona la mezquita están recubiertos de mosaicos y excelentes inscripciones realizadas por la mano maestra de ‘Alirezâ Tabrizí. Los zócalos del interior de la mezquita están recubiertos por azulejos multicolores y son una de las mejores muestras de la azulejería utilizada en el periodo safaví para estas construcciones.
Mezquita del Sheij Lotfollah, fachada y cúpula.
Interior de la mezquita de Lotfollah.
Pórtico de la mezquita Lotfollah
Mezquita del Imán
En el frente sur de la plaza Naqsh-e-Ŷahân de Isfahán se encuentra la Mezquita del Imán, antes denominada Mezquita del Shah. Se trata de una de las obras maestras de toda la arquitectura mundial. La construcción se inició en el año 1612 y finalizó en el 1638. El refinamiento del arte decorativo y la policromía safávida alcanzan en esta edificación unas cotas no superadas en ninguna otra construcción del mundo.
Consta, al igual que los edificios de su género, de una puerta principal, un patio delantero y dos alminares. La puerta de la mezquita está cubierta por láminas de oro y plata y data del periodo de Shâh Safi, sucesor de Shâh ‘Abbâs el Grande. En la mezquita hay un patio interior central rodeado de cuatro pórticos y otros dos patios secundarios laterales. Las cúpulas son dos y están puestas una encima de otra a una distancia de 12 metros. Las inscripciones de las mezquitas fueron realizadas por afamados calígrafos de la época como ‘Alirezâ ‘Abbâsi, ‘Abdul Baqi Tabrizi, Mohammad Sâleh Isfahâní y Mohammad Rezâ Emâmí. Todos los paramentos, tanto los de los muros como las cúpulas así como las arcadas interiores y exteriores están recubiertos de azulejos y mosaicos multicolores pintados con motivos florales.
Mezquita del Imán.
Los alminares movedizos (menâr ŷonbán)
Menâr ŷonbán es el nombre por el que es conocido mundialmente este monumento, y significa “el alminar moviente o movedizo”, aunque son dos. Se encuentra en Isfahán, a unos 7 kms. al oeste de la ciudad y es en realidad la tumba de ‘Amu ‘Abdullah b. Mohammad, un santo derviche que murió en el siglo XVI, pero que la singularidad del lugar ha ensombrecido su nombre.
El edificio consta de un patio delantero, un pórtico y los dos alminares colocados sobre el tejado de éste último. Tal como dice su nombre, la particularidad de esta construcción estriba en que moviendo uno de los alminares, el otro también comienza moverse desconociéndose el mecanismo mediante el cual ocurre esto. Este hecho ha llamado la atención de los viajeros de todas las épocas y no hay ninguno, que habiendo pasado por Isfahán, no haga mención del lugar y de esta extraña particularidad. Su pórtico tiene una altura de 10 metros y los alminares 5,17 metros.
Los alminares movientes, una construcción modesta de aspecto pero única en su género en el mundo; moviendo un alminar se mueve también el otro. A veces los turistas tienen que hacer cola para hacerlo. Fot. http://ecc-s1.htw-saarland.de/
Catedral de Vank
El templo es un punto de referencia para los cristianos armenios de todo Irán. La obra data del año 1655. Es curioso descubrir que la iglesia es un compendio arquitectónico entre los conceptos de mezquita safávida y de iglesia armenia.
Exterior de la catedral de Vank
Techumbre de la Catedral de Vank.
Plaza del Imán
En el año 1979, la UNESCO decidió conceder a la plaza la categoría de Bien Cultural en el catálogo del Patrimonio Mundial. Tal honor solamente ha sido otorgado a otros dos lugares de Irán, Persépolis y el zigurat de Chogha Zanbil. La plaza es algo fuera de lo común. Mide 510 metros de largo por 165 de ancho, lo que la convierte en una de las mayores del mundo. Fue construida en el año 1612 y se llamó en un principio Plaza del Shah o plaza de Naqsh-e-Yahan (Mapa del Mundo). Se encuentra completamente urbanizada, siguiendo un orden perfecto. Los monarcas safávidas usaban la plaza como campo de polo, todavía se conservan los postes que servían de portería. La plaza del Imán no es una plaza común; en su perímetro están los monumentos más importantes de la ciudad. Fot. http://en.wikipedia.org/
La plaza puede ser también recorrida en calesas.
La plaza del Imán vista desde la Mezquita del Imán.
Diferentes ángulos de la plaza del Imán.
Turistas japoneses en la plaza del Imán.
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